Oraciones y Plegarias

 PLEGARIA A LA VIRGEN

Préstame Madre tus pensamientos, e ilumina mi mente con la luz de tu sabiduría.
Préstame Madre tus ojos, para con ellos mirar, si con ellos miro, nunca volveré a pecar
Préstame Madre tus labios, para con ellos orar, si con ellos oro Jesús me podrá escuchar.
Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua materna de amor y santidad.
Préstame Madre tu corazón, para poder perdonar y cambiar mi corazón de roca por uno celestial.
Préstame Madre tus manos, para poder trabajar, si con ellos trabajo, rendirá una y mil veces más.
Préstame Madre tu manto, para esconder mi maldad, pues cubierta con tu manto al cielo he de llegar.
Préstame Madre a tu Hijo, para poderle yo amar, y esa será mi dicha para toda la eternidad. Amén.

 

EN MISIÓN

Señor Jesucristo,

Hijo de Dios vivo y Hermano nuestro,
te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te damos gracias
por haberte quedado, durante todos los tiempos,
en la Eucaristía para acompañarnos, 
alimentando y fortaleciendo nuestra fe.

Hoy nos envías de nuevo,
como enviaste un día a tus Apóstoles,
dándonos la misión de llevar a todos los hombres
el mensaje de amor y de misericordia 
que dejaste en tu Iglesia.

Te suplicamos, Señor, que aumentes nuestra fe:
danos la gracia de saborear tus misterios
y de creer con renovada firmeza en Ti,
nuestro Dios, nuestro Amigo, nuestro Señor.

Que tu Caridad nos urja
para sembrar en los hombres tu Palabra
y encender así en ellos el fuego de la fe.
Somos limitados y pecadores,
pero te pedimos con sencillez y humildad de corazón:
haznos tus servidores y testigos de la Verdad.

Que el Espíritu Santo,
así como impulsó a los Apóstoles
a anunciar sin miedo el Evangelio,
nos dé fuerza y valentía
para confesar con nuestros labios
que Tú eres el Mesías, el Señor,
Único Dios vivo y verdadero,
que se hizo Hombre por amor al hombre;
que Él inspire nuestras palabras y obras para que,
anunciando tu salvación y dando testimonio de ti,
las personas que nos encontremos
crean en Dios Padre, en Ti, su Enviado, y en Espíritu Santo,
y así obtengan la Vida Eterna.


María, Madre de los Apóstoles,
Tú que tuviste y manifestaste
al Verbo de la Vida como nadie,
ampáranos en esta misión que Jesús nos encomienda
y haznos penetrar en los divinos misterios
que guardabas y vivías en tu corazón,
para que, llenos de fe y amor a Dios,
rompamos cantando a los hombres
diciéndoles que Dios les ama y les espera.
¡Que todos le conozcan, se llenen de su Vida,
y le den gloria, aquí en la tierra como en el Cielo!