47

Honor y alabanza,

gloria y bendición

a este Sacramento}

misterio del Amor.}bis

Nos llamas amigos, Maestro y Señor;

nos has dado pruebas de tu inmenso amor.

En hondo silencio se escucha tu voz:

son las confidencias de tu corazón.

Unidos contigo en gozo y dolor,

la vida ofrecemos: tu misma oblación.

Tu Espíritu es vida, es fuerza y es don,

nos llevas al Padre que a ti te envió.

48

No podemos caminar

con hambre bajo el sol.

Danos siempre el mismo Pan:

tu Cuerpo y Sangre, Señor.

Comamos todos de este pan,

el pan de la unidad.

En un cuerpo nos unió el Señor

por medio del amor.

Señor, yo tengo sed de ti,

sediento estoy de Dios,

pero pronto llegaré a ver

el rostro del Señor.

Por el desierto el pueblo va

cantando su dolor,

en la noche brillará tu Luz,

nos guía la Verdad.

49

Oh, Señor, yo no soy digno}

de que entres en mi morada,}

mas di una sola palabra}

y mi alma quedará sana.}3 veces

50

Pescador, que al pasar por la orilla del lago

me viste secando mis redes al sol,

tu mirar se cruzó con mis ojos cansados,

y entraste en mi vida buscando mi amor.

Pescador, en mis manos has puesto otras redes

que puedan ganarte la pesca mejor,

y al llevarme contigo en la barca

me nombraste, Señor, pescador.

Pescador, entre tantos que había en la playa,

tus ojos me vieron, tu boca me habló.

Y, a pesar de sentirse mi cuerpo cansado,

mis pies en la arena siguieron tu voz.

Pescador, manejando mis artes de pesca,

en otras riberas mi vida quedó

al querer que por todos los mares del mundo

trabajen mis fuerzas por ti, Pescador.

51

Que nos encontremos al partir el pan

como tú en el Padre, como el Padre en ti,

todos como hermanos unidos en ti.

Un solo bautismo nos une en tu Cuerpo.

Tú eres la cabeza, nosotros los miembros.

Un mismo camino nos lleva a tu Casa;

guía nuestros pasos la misma Palabra.

Comiendo tu carne, que es vida y amor,

nadie se separe ni niegue el perdón.

Tú siempre en el Padre, nosotros en ti;

sólo un alimento, un solo vivir.

52

Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Eres el Pan de Vida, a todos das la paz.

Quien come de tu Carne por siempre vivirá.

Somos el nuevo pueblo que Cristo congregó;

vivamos siempre unidos, testigos del Amor.

53

Si vienes conmigo y alientas mi fe,}

si estás a mi lado, ¿a quién temeré?}bis

A nada tengo miedo, a nadie he de temer,

Señor, si me protegen tu amor y tu poder.

Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.

Señor, Tú me levantas, si vuelvo a caer.

En cosas que se mueren yo puse el corazón,

fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.

En cosas que se mueren me voy muriendo yo.

Tú sólo vives siempre. Tú sólo, mi Señor.

54

Tú eres nuestra Pascua,

Señor resucitado,

aleluya, aleluya.

Haz que al partir tu Pan}

estemos a tu lado.}bis

Yo soy el Pan vivo,

bajado del Cielo;

quien come de este Pan}

vive para siempre.}bis

Mi Cuerpo hecho Pan,

mi Sangre hecha Vino:

ese es el manjar}

de vuestro camino.}bis

Yo soy el Camino

que lleva a la Vida;

quien viene en pos de Mí}

tiene Vida eterna.}bis

55

Mi Padre es quien os da verdadero Pan del Cielo.

Tú eres, Señor, el Pan de vida.

Quien come de este Pan vivirá eternamente.

Aquel que venga a Mí no padecerá más hambre.

Mi Carne es el Manjar y mi Sangre es la Bebida.

El Pan que Yo daré ha de ser mi propia Carne.

Quien come de mi Carne mora en Mí y Yo en él.

Bebed todos de él, que es el Cáliz de mi Sangre.

Yo soy el Pan de vida que ha bajado de los cielos.

Si no coméis mi Carne, no tendréis vida en vosotros.

Si no bebéis mi Sangre, no tendréis vida en vosotros.

Quien bebe de mi Sangre tiene ya la vida eterna.

Mi Cuerpo recibid, entregado por vosotros.

56

Tú has venido a la orilla,

no has buscado ni a sabios ni a ricos,

tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos;

sonriendo, has dicho mi nombre;

en la arena he dejado mi barca,

junto a ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo,

en mi barca no hay oro ni espadas,

tan sólo redes y mi trabajo.

Tú necesitas mis manos,

mi cansancio que a otros descanse;

amor que quiera seguir amando.

Tú, pescador de otros lagos,

ansia eterna de almas que esperan,

Amigo Bueno, que así me llamas.

57Salmo 118

Tu palabra me da vida,

confío en ti, Señor;

tu palabra es eterna,

en ella esperaré.

Dichoso el que con vida intachable

camina en la Ley del Señor.

Dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón.

Escogí el camino verdadero

y he tenido presente tus decretos.

Correré por el camino del Señor,

cuando me hayas ensanchado el corazón.

Este es mi consuelo en la tristeza:

sentir que tu palabra me da vida.

Por las noches me acuerdo de tu nombre;

recorriendo tu camino, dame vida.

Repleta está la tierra de tu gracia;

enséñame, Señor, tus decretos.

Mi herencia son tus mandatos,

alegría de nuestro corazón.

58

Por los caminos sedientos de luz,

levantándose antes que el sol,

hacia los campos que lejos están

muy temprano se va el Viñador.

No se detiene en su caminar,

no le asusta la sed ni el calor.

Hay una viña que quiere cuidar,

una viña que es todo su amor.

Dios es tu Amigo, el Viñador,

el que te cuida de sol a sol.

Dios es tu Amigo, el Viñador,

el que te pide frutos de amor.

Él te protege con un valladar

levantado en tu derredor;

quita del alma las piedras del mal

y ha elegido la cepa mejor.

Limpia los surcos con todo su afán

y los riega con sangre y sudor.

Dime si puede hacer algo más

por su viña el Viñador.

Por los caminos sedientos de luz,

levantándose antes que el sol,

hacia los campos que lejos están

muy temprano se va el Viñador.

Sólo racimos de amargo sabor

ha encontrado en tu corazón.

Dime si puede esperar algo más

de su viña el Viñador.

59

—Yo soy el Pan de vida,

el que viene a Mí no tendrá hambre,

el que cree en Mí no tendrá sed.

Nadie viene a Mí, si mi Padre no le atrae.

—Yo le resucitaré,}bis

Yo le resucitaré en el día final.

—El pan que Yo daré

es mi Cuerpo, vida para el mundo.

El que siempre coma de mi Carne

vivirá en mí, como Yo vivo en mi Padre.

—Yo soy esa bebida

que se prueba y no se siente sed.

El que siempre beba de mi Sangre

vivirá en mí y tendrá la vida eterna.

COMUNIÓN

33

Acerquémonos todos al altar,

que es la mesa fraterna del Amor,

pues, siempre que comemos de este pan,}

recordamos la Pascua del Señor.}bis

Los hebreos en medio del desierto

comieron el maná;

nosotros, peregrinos de la vida,

comemos este Pan.

Los primeros cristianos ofrecieron

su cuerpo como trigo;

nosotros, acosados por la muerte,

bebemos este vino.

Como ciegos en busca de la aurora,

dolientes tras la paz,

buscando tierra nueva y cielos nuevos,

comamos este Pan.

Acerquémonos todos los cansados,

porque Él es nuestro alivio,

y, siempre que el desierto nos agobie,

bebamos este vino.

34

Antes de ser llevado a la muerte,

viendo Jesús su hora llegar,

manifestó su amor a los hombres

como no hiciera nadie jamás.

Toma en sus manos pan y les dice:

—"Esto es mi Cuerpo, todos comed".

Y levantó la copa de vino:

—"Esta es mi Sangre que os doy a beber".

Cuerpo bendito, que se reparte

por mil caminos, hecho manjar;

buscas a todos para sanarlos,

Tú le devuelves al hombre la paz.

—"El que se precie de ser mi amigo

siga mi ejemplo, viva mi amor,

salga al encuentro de mis hermanos,

dando la vida lo mismo que Yo".

Cuerpo de Cristo, Cuerpo entregado,

muerto en la Cruz por nuestra maldad,

grano de trigo resucitado,

germen de vida de la Humanidad.

35Salmo 114

Caminaré en presencia del Señor.}bis

Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante,

porque inclina su oído hacia mí

el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,

caí en tristeza y en angustia.

Invoqué el nombre del Señor:

—"Señor, salva mi vida."

El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo.

El Señor guarda a los sencillos,

estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo;

arrancó mi alma de la muerte,

mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída.

36Salmo 88

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Tuyo es el cielo, tuya es la tierra;

Tú cimentaste el orbe y cuanto contiene;

Tú has creado el norte y el sur,

el Tabor y el Hermón aclaman tu nombre.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte;

caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;

tu nombre es su gozo cada día,

tu justicia es su orgullo.

Porque Tú eres su honor y su fuerza,

y con tu favor realzas nuestro poder.

Porque el Señor es nuestro escudo,

y el Santo de Israel nuestro rey.

37

Dice el Señor: —"Mi Padre es quien os da

el verdadero Pan del Cielo".

"Danos, Señor, siempre ese Pan,

Pan vivo que nos da la vida".

Dice el Señor: —"Aquel que viene a Mí

ya no tendrá nunca más hambre".

Dice el Señor: —"Quien come de este Pan

no morirá, tendrá la vida".

Dice el Señor: —"El Pan que os voy a dar

mi carne es, vida del mundo".

Dice el Señor: —"Yo soy el Buen Pastor,

por mis ovejas doy la vida".

38

Descúbrenos el misterio

de tu inefable presencia;

que sólo Tú, Señor, tienes}

palabras de Vida Eterna.}bis

—"Siempre estaré con vosotros":

se cumple aquí tu promesa;

eres la fuente y la cumbre,

centro y vida de la Iglesia.

Caminas junto a nosotros,

vencidos por la tristeza,

y arden nuestros corazones

cuando contigo se encuentran.

Explícanos la Escritura

y siéntanos a tu mesa,

anticipo de tu Reino

en la Vida Verdadera.

39

Donde hay caridad y amor,

allí está el Señor.}bis

Una sala y una mesa, una copa, vino y pan,

los hermanos compartiendo en amor y en unidad.

Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,

celebramos su memoria y la entrega de su amor.

Este Pan que da la vida y este Cáliz de salud

nos reúne a los hermanos en el nombre de Jesús.

Anunciamos su memoria, celebramos su Pasión,

el misterio de su muerte y de su Resurrección.

40

El Pan que compartimos en esta Eucaristía

es signo permanente de amor y de unidad.

En él se nos ofrece en forma de comida

Aquel que con su muerte

nos devolvió la vida y nos dio la libertad.

Unidos como hermanos, formando un solo cuerpo,

con gozo celebremos la Pascua del Señor.

Él es para nosotros el Pan que da la vida,

la víctima elegida,

que derramó su Sangre por nuestra salvación.

Que suene eternamente un canto de alabanza,

que todas las naciones conozcan su bondad,

que sea proclamado por todas las edades,

que no tiene medida

ni su misericordia, ni su fidelidad.

41Salmo 26

El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es la defensa de mi vida.

Si el Señor es mi luz, ¿a quién temeré?

¿Quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor:

habitar por siempre en su casa,

gozar de la dulzura del Señor,

contemplando su templo santo.

No me escondas tu rostro, Señor,

buscaré todo el día tu rostro.

Si mi padre y madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

Oh, Señor, enséñame el camino,

guíame por la senda verdadera.

Gozaré de la dulzura del Señor

en la tierra de la vida.

42Salmo 22

El Señor es mi Pastor nada me falta.}bis

El Señor es mi Pastor, nada me falta;

en verdes praderas me hace recostar,

me conduce hacia fuentes tranquilas,

y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre;

aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque Tú vas conmigo.

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos,

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la Casa del Señor

por años sin término.

43

En la fracción del pan nos das,

Señor, tu salvación.

Nos das tu vida –Cuerpo y Sangre–

fruto de tu amor.

Jesús, tomando el pan, nos dio

su Cuerpo en manjar;

su Cuerpo, entregado

por nosotros en la cruz.

Tomando el cáliz, nos lo dio:

—"Bebed todos de él,

mi Sangre derramada

para vuestra redención".

Yo soy el Pan de vida;

el que crea vivirá,

y Yo le resucitaré

para la eternidad.

Partimos este mismo Pan,

unidos en la fe,

formando el Cuerpo del Señor,

la Iglesia de Jesús.

44

Fiesta del banquete, mesa del Señor,

Pan de Eucaristía, Sangre de redención.

Este Pan que nos das por manjar,

es el Pan de unidad y de fraternidad.

Hacia ti vamos hoy a tu altar,

Tú nos das la ilusión en nuestro caminar.

Escuché su voz en mi caminar,

conocí al Señor en la fracción del Pan.

Pan de vida eterna, Cuerpo del Señor,

Cáliz de la Alianza, fuente de salvación.

45

Gustad y ved qué bueno es el Señor.}bis

—Yo soy el agua: venid a mí, sedientos,

saciaos de verdad en mis palabras.

—Yo soy la Vida: alzad los que estáis muertos,

vivid con ilusión la vida nueva.

—Yo soy la senda: seguidme en vuestros pasos,

y vuestro será el Reino prometido.

46Salmo 102

Gustad y ved qué bueno es el Señor;}

dichoso el que se acoge a Él.}bis

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor

y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

Él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura.

El Señor hace justicia

y defiende a todos los oprimidos.

El Señor es compasivo y bondadoso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no está siempre acusando

ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen nuestras culpas

ni nos paga según nuestros pecados.

Como se eleva el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles;

como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos.

Como un padre siente amor por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles,

porque Él conoce nuestra masa,

y se acuerda de que somos barro.

 

24

Te ofrecemos, Señor,

este pan y este vino,

que en tu Cuerpo y tu Sangre

quedarán convertidos.

Juntamente, Señor, te ofrecemos la vida

que Tú nos has dado,

la esperanza, la fe y el amor

que nos hace sentirnos hermanos.

25

Te ofrecemos, Señor, nuestra juventud.

Este día que amanece (anochece)

entre cantos y alegrías,

este día en que sentimos

tu presencia en nuestras vidas.

Ilusiones y esperanzas,

la alegría de vivir

todos juntos como hermanos

caminando hacia ti.

El esfuerzo de los hombres,

el dominio de la tierra,

la llegada de tu Reino,

inquietud que se hace eterna.

Ofrezcamos todos juntos,

nuestras vidas al Señor,

los trabajos y dolores,

la alegría y el amor.

26

Te presentamos el vino y el pan,

bendito seas por siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, por este pan que nos diste,

fruto de la tierra y del trabajo de los hombres.

Bendito seas, Señor, el vino Tú nos lo diste,

fruto de la tierra y del trabajo de los hombres.

27

Una espiga dorada por el sol,

el racimo que corta el viñador,

se convierten ahora en pan y vino de amor,

en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Comulgamos la misma Comunión.

Somos trigo del mismo Sembrador;

un molino, la vida, nos tritura con dolor,

Dios nos hace Eucaristía en el amor.

Como granos que han hecho el mismo pan,

como notas que tejen un cantar,

como gotas de agua que se funden en el mar,

los cristianos un Cuerpo formarán.

En la Mesa de Dios se sentarán,

como hijos su Pan comulgarán,

una misma esperanza caminando cantarán,

en la vida como hermanos se amarán.

OFERTORIO

18

Bendito seas, Señor, por este pan y este vino

que generoso nos diste para caminar contigo,

y serán para nosotros alimento en el camino.

Te ofrecemos el trabajo, las penas y la alegría,

el pan que nos alimenta y el afán de cada día.

19

Este pan y vino, Señor,

se transformarán

en tu Cuerpo y Sangre, Señor,

en nuestro manjar.

Gracias al sol y al labrador,

en el altar florecen hoy

las espigas, los racimos

que presentamos a Dios.

Lo que sembré con mi dolor,

lo que pedí en mi oración,

hoy son frutos, son ofrendas

que presentamos a Dios.

20

Nuestra alegría, nuestro dolor,

nuestro trabajo, nuestra ilusión,

nuestros anhelos y nuestro amor

hoy te ofrecemos, Señor.

Cada esperanza, cada canción,

cada mañana, cada ilusión,

cada latido del corazón

hoy te ofrecemos, Señor.

Todo ponemos ante tu Altar;

en la patena presente está;

llegue mi ofrenda, cual suave olor,

a tu presencia, Señor.

Por los hermanos lejos de Dios,

por los cristianos que no lo son,

por todo el mundo y su salvación

nos ofrecemos, Señor.

21

Ofrezcamos al Señor}

pan y vino, nuestro amor.}bis

Recibe, Señor, nuestros dones;

recibe, Señor, la oración,

recordando a tu Hijo en el monte,

en su muerte y resurrección.

Recibe, Señor, la alegría

de nuestra feliz juventud,

recordando a tu Hijo en el monte,

recordando que vino a ser luz.

22

Señor del universo, bendito seas

por el pan de trigo que da la tierra.

Venga a nosotros tu Pan de cada día,}

que es Vida y gozo.}bis

Bendito seas siempre, Señor del cielo,

por el vino que has puesto en los viñedos.

Danos tu Vino, que es fuerza y alegría}

para tus hijos.}bis

23

Señor, te ofrecemos el vino y el pan;

así renovamos tu Cena Pascual.

Porque Tú sólo eres Santo, Señor, lleno de bondad,

tus misericordias ¿quién podrá cantar?

Eres nuestra fortaleza, Señor, ¿quién nos vencerá?

Tus misericordias ¿quién podrá cantar?

Eres poderoso y Santo, Señor, danos santidad.

Tus misericordias ¿quién podrá cantar?

Te ofrecemos nuestra vida, Señor, en torno a tu altar.

Tus misericordias ¿quién podrá cantar?

  

10

Juntos cantando la alegría

de vernos unidos en la fe y el amor.

Juntos sintiendo en nuestras vidas

la alegre presencia del Señor.

Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,

somos un pueblo que camina sin cesar.

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

Hay una fe que nos alumbra con su luz,

una esperanza que empapó nuestro esperar.

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

11

Juntos como hermanos,

miembros de la Iglesia,

vamos caminando al encuentro del Señor.

Un largo caminar, por el desierto bajo el sol,

no podemos avanzar sin la ayuda del Señor.

Unidos al rezar, unidos en una canción,

viviremos nuestra fe con la ayuda del Señor.

La Iglesia en marcha está;

a un mundo nuevo vamos ya,

donde reinará el amor, donde reinará la paz.

12

Pueblo de reyes, asamblea santa,

Pueblo sacerdotal, Pueblo de Dios,

¡bendice a tu Señor!

Te cantamos, oh Hijo

amado del Padre;

te alabamos, eterna Palabra

salida de Dios.

Te cantamos, oh Hijo

de la Virgen María;

te alabamos, oh Cristo,

nuestro hermano,

nuestro Salvador.

Te cantamos, Cordero

de la Pascua eterna;

te alabamos, oh Víctima

que borras nuestros pecados.

Te cantamos, oh Templo

de la nueva alianza,

te alabamos, oh Piedra angular

y Roca de Israel.

13 Salmo 121

¡Qué alegría cuando me dijeron:

—"Vamos a la casa del Señor"!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:

—"Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

en tus palacios seguridad."

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: —"La paz contigo."

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

14

Reunidos en el nombre del Señor

que nos ha congregado ante su Altar,

celebremos el misterio de la fe}

bajo el signo del amor y la unidad.}bis

Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,

tu presencia nos ayuda a caminar,

tu Palabra es fuente de agua viva

que nosotros, sedientos, a tu Mesa

venimos a buscar.

Purifica con tu gracia nuestras manos,

ilumina nuestra mente con tu Luz;

que la fe se fortalezca en tu Palabra

y tu Cuerpo tomado en alimento

nos traiga la salud.

15

Somos un pueblo que camina,

y juntos caminando podremos alcanzar

otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas: ciudad de eternidad.

Danos valor para la lucha,

valor en las tristezas,

valor en nuestro afán.

Danos la luz de tu palabra,

que guíe nuestros pasos en este caminar.

Marcha, Señor, junto a nosotros,

pues, sólo en tu presencia,

podremos alcanzar

otra ciudad que no se acaba,

sin penas ni tristezas: ciudad de eternidad.

ENTRADA

Salmo 99

Aclama al Señor, tierra entera, aleluya.

Servid al Señor con alegría, aleluya.

Entrad en su presencia con vítores, aleluya.

Sabed que el Señor es Dios, aleluya.

Que Él nos hizo y somos suyos, aleluya.

su pueblo y ovejas de su rebaño, aleluya.

2

Alegre la mañana que nos habla de ti,}

alegre la mañana.}bis

En nombre de Dios Padre,

del Hijo y del Espíritu,

salimos de la noche

y estrenamos la aurora.

Saludamos el gozo

de la luz que nos llega

resucitada y resucitadora.

¡Bendita la mañana

que trae la gran noticia

de tu presencia joven

en gloria y poderío;

la serena certeza

con que el día proclama

que el sepulcro de Cristo está vacío!

3

Alrededor de tu Mesa,}

venimos a recordar}bis

que tu Palabra es camino,}

tu Cuerpo fraternidad.}bis

Hemos venido a tu Mesa

a renovar el Misterio de tu Amor,

con nuestras manos manchadas,

arrepentidos buscamos tu perdón.

4

Al reunirnos en nombre del Señor,}

Cristo está en medio de nosotros.}bis

Aclamad al Señor, tierra entera,

cantad himnos a su gloria.

5Salmo 127

Como brotes de olivo,

en torno a tu mesa, Señor,

así son los hijos de la Iglesia.

El que teme al Señor será feliz,

feliz el que sigue su ruta.

Como brotes de un olivo, reunirás

los hijos en torno a tu mesa.

A los hijos de tus hijos los verás;

¡la gloria al Señor, por los siglos!

6

Cuando estamos reunidos en tu nombre,

en medio de nosotros,} bis

en medio de nosotros estás Tú.

En medio de vosotros,

animando el encuentro,

alzando las plegarias,

avivando la fe.}bis

En medio de vosotros,

hermanando caminos,

uniendo corazones,

encendiendo el amor.}bis

7

El Señor nos llama y nos reúne,

somos su pueblo, signo de unidad.

Él está en medio de nosotros,

sirve a la mesa, nos reparte el pan.

Por todos los caminos nos sales al encuentro,

por todos hemos visto señales de tu Amor.

Tu pueblo se reúne, Señor, a bendecirte,

a celebrar con gozo tu paso salvador.

Convocas a tus fieles, nacidos de las aguas,

a festejar unidos la nueva creación.

La sala del banquete se llena de invitados;

estamos reunidos y en medio está el Señor.

8

Gloria y honor a ti, Señor,

que nos diste la vida.

Haz que guardemos, fieles,

tu Palabra de Verdad.

Tú has venido hoy, Señor,

en medio de tu pueblo;

guarda la viña santa;

es la obra de tu Bondad.

Tú eres nuestro Buen Pastor,

que nos llevas contigo.

Tú eres el camino

que conduce a la Eternidad.

Gloria al Padre, Creador;

gloria al Hijo, Redentor;

gloria al Espíritu de Amor,

por los siglos sin fin. Amén.

9

Hija de Sión, alégrate

porque el Señor está en ti

Salvador y Rey.

Alzate y resplandece porque viene tu luz;

sobre ti se alza la gloria del Señor,

mientras las tinieblas se extienden por la tierra

y yacen los pueblos en densa oscuridad.

Hacia tu luz caminarán las naciones

y los reyes al fulgor de tu aurora.

Alza los ojos y mira en torno tuyo:

todos tus hijos vienen a ti.

Ya no será el sol tu luz en el día,

ni te alumbrará la claridad de la luna.

Porque el Señor será tu luz eterna

y tu belleza será tu Dios.